29.4.10



Son las tres de la mañana. La ventana está abierta; escucho el agua de los aspersores caer sobre el césped; el aire mecer las copa de los árboles, tan altos que casi puedo tocarlos desde la ventana.
Madrid duerme, silencioso, bajo un manto de calor y hojas verdes. Madrid duerme sí, pero yo no. Como anoche, como todas las noches.
Suelo levantarme feliz, contento, con ganas de respirar el aire límpido de un nuevo día. El optimismo se me va escapando con la arena del reloj, quemándose a marchas forzadas, extendiéndose de la nada. Pero el sol se va y llega lo peor, la noche.
Madrid duerme, en eso no es tan distinta de Badajoz. Un silencio aparente, forzado, un rugido contenido entre las fauces de acero y hormigón; solitarios coches clandestinos surcan las avenidas flanqueadas de árboles; los mismos coches, los mismos árboles. A veces tengo la sensación de estar en los dos sitios al mismo tiempo, Moratalaz no es tan distinto de San Roque. Aunque ese fue mi coste de oportunidad. Fue mi meditada decisión; dejar atrás todo lo demás, buscar más allá. Dividirme a la vez que multiplicarme. Quizás esto habría sido insostenible, inviable, sino hubiese sido porque la balanza tendió a equilibrarse. Me partí por la mitad sí, pero otra mitad vino a complementarme. Nuevas personas, nuevos sentimientos, nuevos apoyos. Eso es sólo una parte, sigue faltándome algo.
Casa y hogar son términos que echo de menos. Tengo mi refugio de tres metros cuadrados con vistas a los bloques de ladrillo, aunque empieza a ser insuficiente. Menos mal que ya queda poco para mandarte a tomar por culo por un par de meses Madrid; volverán las tardes de manualidades, las noches de secretos, las madrugadas de abrazos, los días de amigos. Volverá la parte que me falta. Quizás esa parte haya cambiado para siempre, y yo haya sido un mero espectador sin poder para evitarlo. Fui egoísta, no estuve allí. No se me ocurrió pensar que las cosas cambiarían de forma tan radical, fui idiota al no suponer que sería tan difícil.
Los días se suceden en aburrida cadencia, en absoluta falta de interés; trabajos, apuntes, esquemas, diapositivas. El culmen de la vida ameba, bienvenido a mi vida.
Las noches son peores.
Madrid duerme, y quizás sea hora de que lo intente yo también.
Que te jodan, Madrid.

13.4.10



Vamos sumando, añadiendo días. Vamos creando, formando, algo nuevo, algo contigo.
Me asusta no asustarme, no agobiarme, no cansarme. Me gusta despertarme y verte recortado contra la ventana. Me gusta sentir la enorme tranquilidad y la segura certeza de que podré compartir toda una vida contigo.

Suma y sigue :)

6.4.10



Es como un globo que se va desinchando. Te desprendes de los asuntos turbios " de la gente que cospira", de su mirada. Te preocupas, lo intentas, estás atento ¿qué recibes a cambio? Mierda, pasotismo, absentismo y pocos buenos momentos. El aire del globo se escapa, se diluye, separas los oxígenados temas sinsustancia de lo que en realidad merece la pena.
Una semana santa muy santa. ¿Lujuria? ¿Ira? ¿Pereza? ¿Avaricia? ¿Gula? ¿Soberbia? ¿Envidia? Tiro más de la manta y me arropo. Me gustar dormir calentito, sin pecar, tranquilo, era una semana para ser santo, y como dice un grupo del feisbu, las cosas buenas de esta vida embarazan, matan o engordan.


"Es algo así como comer chocolate, se te ponen los pelos de punta, los sentidos se ponen en alerta y crees morir de placer"

Capaz de amarte hasta que me duela todos los días de mi vida, hasta que la muegte no separe, tí.



Quizás no les diga tan a menudo todo lo que los quiero.
¿Sabéis que sois el aire que queda dentro del Globo?


15.3.10



Si me callo reviento, como un tambor, una olla a presión. Tengo un serio problema, un problema que no sé como tratar. Y encima he de hacerlo todo por escrito:email, carta o fax. Tanto escribir palabras tiene una sencilla razón. Me pierdo y no me encuentro. Intento hablar, se me va el santo al cielo, tartamudeo, las palabras se embriagan y se confunden, trastabillan y salen a trompicones. Toda la culpa de esto la tienen tus ojos. Intento esquivarlos, rodeo los confines de tus pestañas, busco distraerme en la curva de tus labios. Mis propios ojos son los que me traicionan, pasan de mi estudiada cordura y se posan fijamente en los tuyos; insistentes, anhelantes. Sedientos del alcohol que destilan tus pupilas. Todo deja de tener un orden lógico, arriba es abajo, izquierda es derecha. Caen las defensas y mueren las medias tintas y los disimulos. Me abandono a la clorofila de tus ojos. Me dejo llevar entre tus retinas. Pienso cosas descabelladas, hago planes de futuro a largo plazo; techos altos, viajes, sueños, ilusiones. Yo, me, mí, contigo. El tiempo deja de tener algún sentido; los relojes se convierten en espirales sin ningún objetivo (parten momentos, dividen los días, nos joden los besos). Tamaño y garrafal problema, me encuentro inmerso en la más placentera de la cárceles. Tú.

Vainilla, ciudad imperial, comida en cantidades industriales, besos eternos, abrazos inmensos, mañanas a tu lado, domingos astrománticos, leyendas mayas, azulito, quererte como un loco, Rosaleda, canciones para sonreír, amordemivida, celos, tartamudeos, sonrisas que no se pueden ocultar, presentaciones, promesas, ilusiones, clones de miegda. Tú.

Dos, y lo que queda, .

23.2.10

Ando deprisa, corriendo, trastabillando y mojándome con la lluvia que cae por cubos desde el contaminado cielo madrileño. Vivo rápido, lo sé, quizás demasiado; echo en falta dedicarme algo de tiempo a mí, solo. Pero no puedo negar que soy extremadamente feliz, de esa felicidad que asusta tanto. Una terrorífica felicidad en la que todo está donde debe estar, encasillado, clasificado y colocado.
Ay Jinesa, cuánto te echo de menos. Daría mis pares de Nikes por tenerte en Madrid conmigo, durmiendo en mi hombro cuando vemos películas a las nueve de la mañana, con la nieve cayendo tras el cristal de la ventana. Algún día, que no será muy lejano, tendremos esas patéticas peleas de compañeros de piso. ¡Ah! Y no serás la mascota, serás más que eso siempre, serás tú, Jinesa, la del puente en honor al santo, la amiga más cara a mi corazón.






Estoy en la época de las primeras veces ( no, de esas no, esas hace mucho tiempo que murieron).
Primer desfile de Cibeles Fashion Week. Rita Murt me embelesó con modelos de dos metros, vestidos de terciopelo y raso y pasarelas de espejo.
Primera vez que me enamoro hasta perder la poca cordura que podría quedarme (y sí, por mis cojones que será la primera y la última). Que si me olvido de respirar, se me pone cara de imbécil, sonrío hasta dormido y pienso en planes de futuro, no es porque se me haya ido la olla (ahórrate el comentario fácil), es porque quiero comerte siempre.





Época de echar de menos de una forma descomunal que mi pequeño moco maquiavélico se meta en mi cama por las mañanas a despertarme con sus pies fríos; las interminables tardes cantando canciones de Disney; los abrazos y las peleas de superhermanos. Sí, lo peor que llevo de Madrid es no teneros conmigo, dosmujeresdemivida.
Mes intenso: Viaje de San Valentín a Toledo (me faltan las palabras y lo sabes); Mi premoh en Madrid (aunque si rubia, reconocemos que nos faltaste tú); Cibeles Fashion Wek; concierto de la magnífica Zahara; y en un futuro muy corto, visita a uno de mis grupos preferidos.

Febrero,joder, cuanto te quiero.


2.2.10



Cambio. Temprano para declarar si es bueno o malo, pero cambio al fin y al cabo. Demasiados cambios; los pilares fundamentales que forman tu vida se vuelven inestables, asentados en cimientos de arenas movedizas. Las grietas de los muros hacen que el techo sea inestable, de un incierto futuro. Los muebles van saliendo por la puerta de atrás para ser subastados, ni una mísera contemplación para dieciocho años de hacer lo que crees que es de hijo modélico. Me cansé, de tanta patraña. Me aburrí, de tanto fingir. Me harté, de tanto engaño. Desgarremos el velo de una vez por todas, pongámosle nombre a las cosas.

No se pueden borrar los recuerdos, pero pueden enfocarse desde otro punto de vista. Cambio, de mentalidad. Se acabó el burgués hedonista y despreocupado. Hay mucho en juego.

Mañana vuelvo a eso que se supone que debo seguir llamando "casa" (aunque teóricamente ahora tengo tres y no es que sea rico, es una simple regla de división), a regar las macetas que hace harto tiempo que están secándose, a poner orden en el gallinero.
Muchas cosas en el último mes sí; la mayoría malas. Pero menos mal que te encontré a ti. Tampoco puedo olvidarme de ellos, amigos (tanto extremeños, como madrileños, coquenses y ovetenses).

Gracias por rellenar las grietas con argamasa.



3.1.10

Caos. Esa es la impresión que tuve cuando llegué a Madrid por primera vez. Insignificancia. La primera clase. Soledad. La primera semana.
Pero alguna moneda arrojada a una antigua fuente vino a concederme cuatro deseos, no no, no eran tres como los de los genios, sino cuatro.



El primer deseo es una enana más molesta que un grano en mis nobles posaderas, Ricitos nada más y nada menos, salida de los lejanos cuentos de las mil y una noches. Mala como ella sola, cabezota, intransigente, con un mal humor de mil demonios, pero ella, y eso es lo mejor. Rajadiablos en lenguas desconocidas, descubrir que bajo tanto rizo malo se esconde una de las mejores personas que se pueda conocer (un tanto inaguantable con exámenes y trabajos,eso sí).



El segundo deseo es una poligonera, pero no de esas de moños rascaciélicos y brillos áureos cegadores, sino una poligonera más buena que un trozo de pan bendecido. Desde el principio estuvo ahí, con conversaciones profundas y comprensivas, y sabe Buda cuanto me ayudó.



El tercer deseo es un bichejo de la tierra de Mordor donde se extienden las sombras. Ella llegó más tarde, pero entró pisando fuerte. Somos enormemente parecidos,miedosos y cagones amorosamente los dos, pero en el fondo unos románticos empedernidos. Yo me la comía, aunque ella seguramente no se dejaría.



El cuarto deseo viene con dos gemelas, aunque eso para mí es lo menos importante, porque no se que habría sido de mí sin ella.Es la positiva, todo tiene remedio y la vida está para vivirla; el ejemplo a seguir, las que nos encauza cuando la vida se nos va por las ramas; la alegre, la que siempre nos termina haciendo sonreír con sus despóticas maldades,y hasta consigue que lloremos con sus ñoñerías. Ay Rousse, algún día te tendré que pedir en matrimonio.



Tres meses y cuatro deseos. Stardust y el engaño de Ricitos; Starbucks, nuestra mesa y nuestro camarero; adoramos a Astarté por encima de todas las cosas; las tardes paseando por el mero placer de estar con ellas; descansos memorables en los pasillos; cantoseos en el metro; películas para sacar la parte sentimental de Ricitos; París, ciudad de la luz; Juernes surrealistas y el inicio de la más placentera de las de-generaciones.
Zorras, tengo que decir y aunque odie hacerlo, que en el fondo, os quiero.



Sí, tú también formas parte de mis sueños de Madrid, y lo mejor de todo es que no me hace falta ni dormir ni cerrar los ojos para soñar, sólo me basta con perderme entre tus besos con sabor a mandarinas, mi otra mitad perfecta.

30.11.09



Rousse, la mejor perra del infierno que podría existir, aunque su acento con el francés sea terriblemente malo, sobre todo si se ha pegado un atracón de "mojitos" .



Juernes surrealistas, ron con cosas, Chumina Power y sus discípulos, aserejés a la pata coja, peleas de almohadas, tés prohibidos, geniales proyectos para Semana Santa en la Ciudad de la Luz, la perspectiva de una réflex en un par de semanas.

Ganas enormes de que llegue el día 18, magistral en muchos sentidos, las supernenas se reunen para quemar la ciudad capital, empezando por una excelvillosa nochevieja universitaria con pajarita y chaqueta de cuero.

Threesome 18-IAI

Soy adicto a las manzanas con leche condensada.

1.11.09



Casi mes y medio en Madrid, y ni quiero echar balance de como estaba al principio a como estoy ahora. Tras un ligero traspiés, que digo traspiés, fue un te quiero que nunca debí pronunciar (pero que conste en acta que no me arrepiento), las cosas empiezan a coger un cauce que si no es del todo decente, al menos a mi me gusta. Casi escribo el capítulo de como mis sueños de Madrid estuvieron a punto de convertirse en pesadillas, pero sólo casi; sonríe Antonio, sonríe, que es lo único que de verdad merece la pena en esta vida.



Y sobre todo han sido ellos,gente que en poco tiempo se ha convertido en especial, porque somos la      De-generación del '91, y nuestros juernes surrealistas se llevan la palma de la semana.
Me siento agusto, tranquilo, seguro (oh dios, parece un anuncio de compresas), me siento bien en Madrid, ya ni me hace falta mirarme el plano del metro.




Frapuccinos de caramelo, de chocolate, de vainilla. Fundir la tarjeta por Fuencarral, ir de museos y perder las gafas de sol, dar enormes paseos, esperar a que abra el metro a las seis de la mañana para irte a casas que no son la tuya, conocer a mucha gente nueva, no recordar ni la mitad de los nombres, chupetones en sitios oscuros, jugar al tetris en un cuarto de baño, beber como un cosaco, descontrol del tiempo, el ayer es mañana, los días son noches,y las noches, sueños. Pasear una cabra por la uni, fumarse las clases, follarse la vida. Romper mitos con el señor del propio estilo a las dos de la mañana.



Ellas, las zorras, las peores, pero para mí, las mejores. Tendría que darles las gracias, por hacerme sentir a gusto desde el principio, por los cotilleos en los pasillos, los cantoseos, los rajadiablos, las risas descontroladas y desenfrenadas, las clases de cowboy donde se tocan vacas, los ojipláticos, la comprensión y las sonrisas.





Por fin, que ya era hora, Clara e Inés se acercaron a verme, y tuvimos un día genial. Risas, muchas, muchísimas, Manolita la fantástica, el pollo del chino que en realidad es gato, carreras por Gran Vía y un magnífico paseo por el Retiro, lleno de hojas doradas y patos con obesidad mórbida.




Él, Ella, el puente en honor al santo. Sonrisas. Amigos. Una de las personajillas más importantes para mí, Jinesa, la mejor. Aunque nos faltaste tú Avello, prometido pasear por el Retiro los tres.

¿Quién dijo miedo? Entonces me dejo llevar...
Creo que lo nuestro va para largo, Madrid.


7.10.09




Un patinazo. Quizás una acertada equivocación. Un salto abismal entre una alejada capital de provincia; antañona, orgullosa, casi medieval en muchos aspectos, con un enrevesado sistema de castas que nada tiene que envidiar a la sociedad hindú; y la capital de los muy nobles e insignes reinos españoles.
Un aterrizaje casi doloroso en medio de una lujuriosa vegetación de acero, vidrio, hormigón armado y piedras nobles. El silencio nocturno, poder distinguir las estrellas en un cielo limpido, dar grandes paseos en los que se cruza la ciudad entera han dado paso a interminables viajes en metro, una continua nube del color de algodón de azúcar de la feria y no ver estrellas ni en la plaza de Oriente

Y da comienzo el principio, una vida, un lienzo en blanco que en teoría podrías decorar con todos los colores que desees. Grandes paseos, gente nueva, muchas sonrisas, fiesta, mucha fiesta, lugares especiales, personas que quizás podrían serlo, una maleta llena de sueños, aspiraciones, ilusiones; y eso que me hace perder la cabeza: palacios, museos, jardines, iglesias, mármol de Carrara (sí, lo sé, no es algo del todo normal). Pero sobre todo mucha incertidumbre, confusión, sentirse menos que nadie, más pequeño que una hormiga.
Me gusta coger el metro, escuchar las conversaciones, quedarme en la estación de Sol viendo como pasa la gente. Me gusta pasear con el Retiro cuando el cielo está nublado, perderme entre parterres, glorietas, senderos y estanques. Me gusta tumbarme en el césped de plaza de España escuchando el callado murmullo de los surtidores de las fuentes. Me gusta Madrid.

Bienvenidos a mis sueños de Madrid.