6.12.10



Estudiante de incierto final. No es más que eso, pasar horas y horas y horas enterrado entre apuntes de señales electromagnéticas, términos económicos, produce placement, sistemas de gestión de bases de datos. Y lo más gracioso es que todas las cientos de palabras aprendidas no tienen ninguna finalidad práctica, no van a flamear en un curriculum.

Joder, que asco, tengo ganas de sustituir los tés bien cargados por una copa de martini rebosante de cosmopolitan, por una jarra de sangría, por un frapuccino de Starbucks, por una risa incontrolada que no puede disimularse ni con una tos carrasposa.

El sábado estuve en Ikea viendo copas de martini y una picadora de hielo, es el momento de hacer cócteles.

Día menos, hora menos, concepto que memorizas menos, empezamos las cuentas atrás.

33 putos días

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